El Consumo Bipolar en Argentina: Realidades que Dividen
El consumo en Argentina revela un escenario dual donde los bienes durables e importados impulsan el crecimiento, mientras el consumo masivo permanece estancado. En los próximos meses, se espera que esta discrepancia se acentúe, especialmente si las políticas económicas continúan favoreciendo la importación y el crédito para artículos de alto valor. Esta tendencia plantea un desafío para las estadísticas tradicionales, que deberán adaptarse para capturar la complejidad del consumo moderno.

La Dualidad del Consumo en Argentina
En la actualidad, el panorama del consumo en Argentina se presenta como un intrincado mosaico de cifras y realidades dispares. Por un lado, el Indec reporta un crecimiento récord del consumo privado, alcanzando un aumento del 8% en 2025, una cifra que a primera vista sugiere un auge económico. Sin embargo, este récord está lejos de contar la historia completa.
Un Récord Engañoso
El consumo privado, tal como lo mide el Indec, incluye una amplia gama de gastos desde alimentos hasta bienes durables e importados. Es en estos últimos donde se observa el mayor dinamismo. Mientras que sectores de la población accedieron a bienes de alto valor como automóviles y electrodomésticos, el consumo masivo de alimentos y productos de limpieza apenas experimentó una leve mejora, tras haber caído significativamente en 2024. Esta polarización entre capas de la población genera una media estadística engañosa que no refleja la realidad vivida por muchos.
El Comercio Electrónico: Una Realidad No Capturada
Otro factor que complica el entendimiento del consumo es el canal online. Aunque la Encuesta de Supermercados del Indec considera las ventas online, lo hace de manera limitada, contabilizando solo una pequeña fracción del total. En realidad, el comercio electrónico se ha expandido hacia plataformas de marketplace, delivery y venta directa, áreas que no están plenamente capturadas por las métricas tradicionales, dejando fuera un segmento cada vez más relevante del consumo.
Proyecciones Futuras
A medida que nos adentramos en 2026, se espera que estas divergencias se profundicen. Con un clima económico que parece favorecer la adquisición de bienes durables importados a través de créditos, y un dólar que sigue mostrando volatilidad, las disparidades en el consumo podrían acentuarse aún más. La capacidad de adaptar las métricas de medición será crucial para comprender el verdadero pulso del consumo en el país.
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