Argentina pierde liderazgo en molienda de soja frente a Brasil y EE.UU.
La caída de Argentina al tercer puesto mundial en capacidad de molienda de soja revela un desafío crítico para el sector agroindustrial. Sin políticas que incentiven la producción y el procesamiento, el país corre el riesgo de aumentar su capacidad ociosa y perder competitividad en el mercado internacional. En los próximos años, sin cambios estructurales, Argentina podría quedar rezagada ante sus competidores, afectando tanto la economía local como su rol en el comercio global de soja.

Contexto de la Competencia Internacional
Argentina, durante mucho tiempo, ocupó un lugar de privilegio en el ámbito de la molienda de soja, superando a gigantes como Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revela que este liderazgo ha sido perdido. Estados Unidos y Brasil han adelantado a Argentina en la capacidad de procesamiento de soja, un puesto que el país mantuvo durante 15 años.
El Estancamiento de la Capacidad
Desde el auge del cultivo de soja en Argentina a finales del siglo XX, el país fue pionero en la expansión de instalaciones de 'crushing'. No obstante, desde 2015 este crecimiento se ha estancado. La industria aceitera opera con un promedio del 60% de su capacidad instalada, debido a una oferta doméstica insuficiente de soja. Las políticas de retenciones y la falta de incentivos para nuevas oportunidades, como los biocombustibles, han obstaculizado el potencial productivo.
Las Consecuencias de la Política Actual
El descenso en el ranking mundial no es solo una cuestión de estadísticas, sino un síntoma de problemas estructurales internos. Matías Curti, de Cofco, destaca la necesidad de incrementar la producción local para aprovechar la capacidad de molienda existente. Sin un cambio en las políticas que restringen el crecimiento del sector, Argentina puede quedarse atrás en el competitivo mercado mundial de la soja.
Perspectivas Futuras
A medida que Brasil y Estados Unidos continúan expandiendo sus capacidades, la Argentina enfrenta el desafío de redefinir su estrategia agroindustrial. La capacidad ociosa y la carga impositiva excesiva son aspectos que deben abordarse para revitalizar el sector. De lo contrario, el país corre el riesgo de seguir perdiendo terreno en un mercado que demanda innovación y eficiencia.
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