Conflicto en el sudeste bonaerense: El cambio en vacunación que sacude al agro
La reciente decisión del Senasa de permitir la libre elección de veterinarios para las vacunaciones antiaftosa y antibrucélica generará profundas divisiones en el sector agropecuario del sudeste bonaerense. En un futuro cercano, podríamos observar una fragmentación del modelo sanitario establecido, lo que podría afectar la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias. Esto podría influir en la confianza de los mercados internacionales y, por consiguiente, en las exportaciones agropecuarias argentinas.

La polémica medida del Senasa
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha implementado la Resolución 201/2026, que permitirá a partir del próximo año que los productores del sudeste bonaerense elijan libremente a los veterinarios privados para llevar a cabo las vacunaciones antiaftosa y antibrucélica. Este cambio normativo, que forma parte de un proceso de modernización y apertura del organismo, ha desatado el rechazo de 16 Sociedades Rurales de la región.
Alteración del modelo sanitario
El eje del conflicto radica en que esta resolución modifica un esquema que ha operado exitosamente durante más de dos décadas, donde los entes y fundaciones regionales organizaban las campañas de vacunación, bajo la supervisión de Senasa. Las rurales sostienen que esta estructura ha sido crucial para mantener el estatus de "país libre con vacunación", facilitando el acceso a mercados internacionales.
Consecuencias económicas y riesgos sanitarios
La preocupación no es solo sanitaria. La atomización que conlleva la libre elección podría incrementar los costos operativos y debilitar el principio de solidaridad que garantizaba costos uniformes para todos los productores. A su vez, la falta de un consenso en la implementación de esta medida podría comprometer la capacidad de respuesta ante un eventual brote, algo que ya se vivió en la crisis de 1999.
Un futuro incierto para las exportaciones
La posible fragmentación del sistema sanitario establecido podría tener repercusiones en la confianza internacional sobre los productos argentinos, impactando negativamente en las exportaciones agropecuarias. Con un agro que enfrenta constantes desafíos, esta disputa podría convertirse en un factor de inestabilidad para el sector, afectando tanto al mercado interno como a la competitividad exterior.
El análisis, contexto, proyección y perspectiva editorial son contenido original producido por comunicar.com.ar.