La presión de la IA redefine la competitividad empresarial en Argentina
En un mercado global competitivo, la adopción de la inteligencia artificial se ha convertido en un factor crítico para las empresas en Argentina. Sin avances significativos, las compañías pueden perder clientes y talentos, lo que podría traducirse en un impacto financiero considerable. En los próximos años, quienes no integren la IA de manera efectiva y tangible dentro de sus operaciones enfrentarán un riesgo significativo de competitividad y relevancia en el mercado.

La IA como requisito empresarial
La inteligencia artificial ha pasado de ser una mera promesa tecnológica a un componente esencial en la estrategia empresarial. Según Adrián Fognini, Head de Mercados Internacionales de Thomson Reuters, el impacto de esta tecnología es ya palpable en Argentina, donde las empresas deben demostrar mejoras tangibles en productividad para satisfacer las crecientes expectativas de clientes y empleados.
Expectativas versus realidad
Un reciente estudio global de Thomson Reuters revela que un 78% de los clientes corporativos considera vital que sus proveedores integren mejoras de calidad impulsadas por IA. Sin embargo, solo un 6% percibe que estas mejoras se estén implementando efectivamente. Este desajuste genera un riesgo financiero inmediato, ya que el 32% de los clientes podría reconsiderar sus relaciones comerciales, exponiendo a las empresas a la pérdida de ingresos significativos.
El desafío argentino
En Argentina, la situación es crítica. El 39% de los profesionales locales ve esencial la demostración de mejoras de productividad mediante IA, pero solo uno de cada diez considera que estas son visibles para los clientes. Con un mercado caracterizado por la presencia de Pymes y restricciones económicas, el desafío radica en escalar el uso de IA para resolver problemas concretos y mejorar la eficiencia diaria.
El futuro de la competitividad
La competitividad empresarial se está redefiniendo. Las organizaciones que no logren convertir la adopción de IA en valor tangible dentro de sus flujos de trabajo podrían enfrentar pérdidas significativas en sus relaciones comerciales en los próximos años. La presión por adaptarse rápidamente es palpable, y aquellas que no lo hagan corren el riesgo de quedar rezagadas en un mercado cada vez más competitivo.
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